Las visitas a mi blog han reducido dramáticamente, y aunque en un pasado me hubiera dado mucha pena decir esto, ya no me da pena. He llevado mi(s) narcisismo(s) a otros lados. Y sí, he de aceptar que por ellos sufro. Mientras que por lo regular antes las personas encontraban mi blog googleando distintos temas, como por ejemplo “los astronautas del Tafil”, ahora la mayor parte de las personas lo encuentran pues buscan “Revista Interjet” en línea (un pequeño tip a las personas de Revista Interjet: podría ser buena idea que pusieran su revista online, la gente los busca bastante).
En fin, nada como escribir para una misma, aunque en este mismo instante no me lo permita la uña de mi dedo medio de la mano derecha, que me duele porque la tengo partida por la mitad, como esperando a que alce mi largo (y chueco) dedo para “pintarle dedo” a todo aquel que crea necesario, pero no lo hago. Esa uña se me rompió justo después de tener una conversación con mi madre de media hora, en donde después de no conversar con ella en mucho tiempo, hablé compulsivamente en el teléfono repitiéndole “lo preciosas” que se ponen las uñas al dejar de comer azúcar refinada: – Es una maravilla, no se me ha vuelto a romper una uña, haz la prueba y verás. No sabes mamá, con todo y que he cargado cajas para la mudanza y muebles, tú sabes que me estoy mudando (aquí realmente exageré, casi no he cargado nada pero no le iba a decir eso). Mamá, haz la prueba, ándale, deja de comer azúcar, dejaaa de comeeer azúcaaar, DEJA DE COMER AZÚCAR.
Ella ni siquiera me decía que no, de hecho se veía muy animada con la idea. De vez en cuando me decía algo así como: – Yo casi no como azúcar. Y yo ni la dejaba hablar, seguía en mi compulsión enlistándole todos los productos que come que seguro tienen azúcar o harina refinada – Pero mamá, si comes pan y pasta blanca y arroz blanco y miel y cereal, y ¿sabías que a la leche de soya le echan azúcar? Sí, a todo le echan azúcar, es una pesadilla porque… blablabla… Seguro que mi voz en ese momento no le sabía nada dulce, y temo decir que al día siguiente se me rompió una uña. Y después de eso otra. Y después de eso siento como se me pueden romper en cualquier momento todas mis preciosas uñas que había logrado sentir estables. Ya no. Algo pasa cuando vuelves tu pseudo-estabilidad pública que instantáneamente se vuelve vulnerable y se disuelve. Por eso mejor volverme extremadamente pública acerca de mi inestabilidad entonces, y a lo mejor así logramos reír de ella.
Mientras escribo esto, me he estado limando las uñas , con cada párrafo un poco más, hasta que quizás las deje cortas. Pronto voy a cargar muchas cajas y no quiero que se me acaben de romper todas. Es liberador escribir para mi misma, aunque he de admitir que si la única inspiración para escribir es que me lean personas que buscan una revista de aerolínea, pues… No es suficiente inspiración, a menos que encuentren aquí “alas”. Si es difícil escribir para una misma, es aún más difícil vivir para una misma.
Esta semana aprendí muchas cosas y entre ellas aprendí a no perder de vista la meta, pero reírme de los medios para llegar a ella, ahí es donde está la vida, de las metas sólo nacen otras metas. La política es alucinante y asfixiante, y sí, si ves que las uñas están apunto de quebrarse, es mejor limárselas tantito y que vuelvan a crecer, a volver a empezar de cero. En fin, a todos aquellos que leen esto por buscar “Revista Interjet”, al menos espero que al buscar una aerolínea y no dar con ella en este espacio, encuentren alas en mis frágiles-estables letras públicas.