Aclaraciones

January 24, 2010

ESTO NO ES UN ESCRITO. ES SÓLO UNA ACLARACIÓN DE QUE EN NINGÚN MOMENTO ESCRIBÍ NADA ACERCA DE LOS ESQUIMALES, COSA QUE PUBLICARON EN REVISTA INTERJET EN EL MES DE DICIEMBRE BAJO MI NOMBRE.

CONSTANTEMENTE EL “CORRECTOR DE ESTILO” ME CAMBIA LAS COSAS A UN TONO DE MUJER ESTÚPIDA, PERO LO QUE PUBLICÓ EN EL MES DE DICIEMBRE BAJO MI NOMBRE ES MUY GRAVE, YA QUE PUEDE SONAR COMO OFENSA HACÍA LOS ESQUIMALES, COSA QUE EN NINGÚN MOMENTO SE INSINUÓ O SI QUIERA SE MENCIONÓ EN EL ARTÍCULO ORIGINAL DE ESE MES.

ENCIMA DE QUE ME CAMBIAN CONSTANTEMENTE LOS ARTÍCULOS, COMETIERON UNA GRAVÍSIMA FALTA AL ESCRIBIR COSAS ABSURDAS ACERCA DE LOS ESQUIMALES QUE EN NINGÚN MOMENTO YO ESCRIBÍ. SOLAMENTE QUIERO ACLARAR ESTO EN LO QUE SUCEDE ALGO.


Historias sin Fin

January 8, 2010

Si la infancia fuera un mapa hacía donde nos lleva el destino, los recuerdos de ésta pueden ser un mapa hacía nuestra personalidad y a las construcciones sociales que vamos formando en el día a día. Como seres humanos, tenemos un impulso innato de formar relaciones sociales, y pareciera que conforme vamos creciendo y delimitándonos (o haciéndonos rígidos) nuestra espontaneidad para formar amistades como aquellas que formamos en nuestra niñez se va perdiendo.

Recuerdo perfectamente a mis primeros amigos, y mi lógica me dice que fueron mis primos y hermanas. Seguramente no recordamos la primera vez que jugamos con ellos, pero todos tenemos anécdotas que nos cuentan las abuelitas de cómo alguna de nuestra primas no sabía caminar pero era experta en llamar la atención de todos, organizando los juegos de cuna. Más adelante, en mi caso, y seguramente en el caso de muchos, mis primeras amigas fuera de la familia fueron mis vecinas. Con ellas conocí el mundo y aprendimos a ponerle nuestras primeras palabras a las cosas. De niño, faltaba que hubiera otro niño cerca para compartir con él nuestros más tenebrosos miedos y brillantes sueños. Después de eso, para muchos está la guardería o el jardín de niños, donde nos damos cuenta de que existen un montón de niños de todos tamaños, tonos de voz y personalidades para darnos cuenta de que tenemos muchas opciones de escoger amigos. Sin embargo, generalmente somos amigos del niño o niña que se encuentre cerca, y de adultos, esa persona sabe más de nosotros que uno mismo.

Mi primera amiga del jardín de niños se parecía a la princesa de “La Historia sin Fin”, una de mis películas favoritas del momento. Lo que tuviéramos en común, o no, a esa edad era lo de menos. De hecho, al primer día de conocerla yo sabía todo de ella y ella todo de mi. Ella quería ser princesa, yo quería ser astronauta. A ambas nos gustaban los dulces, las muñecas, y los disfraces. Sin duda alguna, éramos “mejores amigas”. Ese fue el comienzo de mi concepción de amistad como ahora lo conozco; como una secuencia de historias que se entrelazan de por vida, y que por lo general, no tienen fin.


Insomnia

December 28, 2009

With a frozen smile I dare to sleep
My thoughts keep murdering me
There is no way I enter more
Hysterical thunders galloping
.
Too much paste
Too much painting
Too poor cries of current tides
Too and two and to, all due
Playing reminiscence beneath them
.
My eyes
.
They don’t rest
They want more
They are able to create
Storms
Oceans
Souls
.
Running dreams please dare to come
And save me.


Frío

December 23, 2009

De pronto te llaman

Se alejan y se escapan

Te dejan en tinieblas

Tiemblas de frío

.

No sabes nada.

.

Nada nace, nada muere

Sólo el viento que se cuela

Y el columpio que se sigue

Meciendo.


Editing my soul

December 13, 2009

They come, they go, they splash

They generally spit you in the eye

Once there was their silence

Now there is their fear

There also comes the time where they just feel like breeze.

They tell you in their silence

Quiet screams of shame and guilt

It all leads to repetition

Let it in. Just…

Go. Edit your Soul.


Análisis – psique. Sí, qué?

December 3, 2009

Me moría de ganas de venir aquí y vomitar todo lo que quiera sin pensar en que la vida es como un ensayo más para la escuela o para la revista o un requisito. No. Es un requisito de mi alma que se opaca, que se duerme, que se cansa. Hace tanto que no soy yo aquí que no entiendo como me pueden seguir leyendo. Soy lo que me voy convirtiendo y extraño solamente despilfarrar palabras sin hilo sin coherencia, con semejanza.

El diván llegó flotando al consultorio esta semana. Cuatro veces por semana para vivir el proceso como debe de ser. Acabo de entrar a una aventura y me adentro a una nueva. Una externa y la otra interna, pero se conectan. La externa me hace dar tanto de mi que quedo vacía, mientras la interna me hace meterme tanto a mi, que me lleno de eso y entonces me dan náuseas. Quiero escribir sin que me importe su opinión. Sólo para compartir todo esto que voy viviendo de que hay dos hilos tensos que me jalan en fuerzas opuestas. Hacia adentro y hacia afuera. Hacia el futuro y hacia el pasado. Hacia mi, en donde no hay palabras.


Gratitud Desbordada

November 22, 2009

Se acerca el “Thanksgiving day” en EUA (Día de Dar Gracias), mientras las últimas hojas se caen de los árboles quedando totalmente descubiertos, expuestos. Ver cada una de las ramas de cada uno de los tantos árboles con los que me topo en mi camino diario, me hace pensar por alguna razón en los ciclos que se perpetran. Quizás, como la energía, más que cerrar ciclos uno se dispone hacia nuevos viajes de vida y no es que los ciclos concluyan, sino que se transforman, como los árboles.

Esta es la primera vez que voy a vivir una Celebración del Día de Gracias con mis cinco sentidos, y presiento que va a ser un excelente preámbulo para dar comienzo al proceso de fin de año. Es lindo – aunque escalofriante – pensar lo expuesta que queda una ante la gratitud, de la misma forma que esos árboles sin hojas nos recuerdan lo frágiles que son al achicarse ya sin su follaje, y sin embargo realzan su fortaleza al aguantar las tormentas.

Puede sentirse como, al igual que los árboles, los humanos nos hacemos chiquitos con el frío, y sin embargo, como nos fortalecemos al juntarnos con nuestros seres queridos conforme va acercándose el fin de este año, y el comienzo de uno nuevo. Las personas comenzamos a planear con dedicación nuestros deseos y propósitos para el misterioso año entrante, silenciosamente preguntándonos en qué se destacará el año que viene; como si el nuevo periodo que comenzamos se tratara de una persona única, que se manifestará para  sorprendernos con nuevos matices.

Aunque el Día de Dar Gracias basa sus orígenes en datos históricos, hoy en día sirve como un día de reunión con las personas queridas, en el que la gratitud se manifiesta entre éstas. De niños nos educan a decir por favor y dar las gracias constantemente, no obstante, conforme vamos creciendo y relacionándonos con las personas es que vamos encontrando que existen tantas formas de verdaderamente agradecer, que en ocasiones la palabra viene sobrando y la gratitud llega a desbordarse. Me gusta ver que este día es como un recipiente que viene a rescatar esa gratitud desbordada para simplemente celebrar dentro de ella, como lluvia que  nos limpia y nos despierta. Nos prepara para el año que está en puerta.

Como clásica celebración, el Día de Gracias también está ligado a la comida, consistiendo de una cena en donde se preparan diversos platillos relacionados históricamente con comida que fue ofrecida por los nativos de EUA, en donde todo gira alrededor de un pavo. En este momento de mi vida, como estudiante en otro país por ya aproximadamente cuatro meses, siento como si la cena del Día de Gracias fuera otra especie de bienvenida al país. Tengo la suerte, y la gratitud de haber encontrado personas aquí por las que estar verdaderamente agradecida, y con algunos de ellos pasaré estas fiestas.

En cuanto al año nuevo… aún lo veo tan lejos. Cada día que pasa parece una nueva aventura, que por ahora sólo vivo pensando en qué traerá el nuevo día de mañana. Por lo pronto simplemente quiero expresar la gratitud que siento por cada uno de los momentos que puedo vivir. Aunque la gratitud nos exponga, como se encuentran los árboles del invierno, es necesario ese despliegue para transformar nuestros ciclos, y así, cuando llegue la primavera, ser más fuertes y poder florecer.


Súper Héroes

October 18, 2009

Me podría disfrazar de la Mujer Invisible. También de fantasma. Para los que me conocen, piensan silenciosamente que probablemente me quedaría perfecto un disfraz de bruja escaldufa con bocinas que reprodujeran constantemente la risa malvada que me sale perfecto desde que tengo cinco años. Con esa risa, mis papás entre que se reían (probablemente de nervios) y se espantaban. Y qué puedo decir, mas que me fascinaba lo sorprendidos que se quedaban todos cuando me reía de tal forma. Me ponía tan roja, corrección, me pongo tan roja, que el disfraz le queda chico a mi cara. Definitivamente es el disfraz que escojo usar en estas épocas de otoño que necesitan de una risa fuerte para sobrepasar el día de muertos y revivir el de la Revolución Mexicana no sólo de manera intacta, sino con aire de frescura. He de decir que aunque disfrazarse de Súper Héroe suena atractivo, jamás tomaría el riesgo de ser la Mujer Invisible. Definitivamente pienso que desaparecer no tiene nada de heroico, y es por eso que realmente admiro a las personas que han participado en una revolución, en donde el poder mágico tiene que ver invariablemente con estar presente.

Hoy pienso particularmente en la Mujer Invisible porque mi estimado facebook (“Facebook” es una página de Internet que permite a las personas estar en contacto con las personas que uno decida) decidió borrarme del mapa sin ninguna explicación por hace algún tiempo ya; y al vivir fuera de México me acerca de manera práctica con personas que quiero, particularmente con mis adoradas hermanas. Somos 4, como el clásico libro de “Mujercitas”. En realidad somos tres, y a veces hay alguien ocupando el lugar de la cuarta: amigas – primas – hermanas que vamos encontrando por ahí en la vida cada una en el lugar que vive. Hasta he pensado que en nuestras mascotas hemos ido tratando de encontrar el cariño y aceptación que sólo existe  entre hermanas y mascotas, y pienso que no en balde las mascotas de mis hermanas cumplen años el mismo día que yo. Volviendo a Mujercitas he de decir que secretamente todas añorábamos ser Jo, la hermana romántica y revolucionaria que rompe con esquemas y camina más rápido que cada uno de sus sueños. La verdad es que en todas hay algunos gramos de Jo, pero también de las demás hermanas March. Cha, como llamamos a la mayor, ha tenido siempre la fuerza y la constancia que se requieren para realmente crear revoluciones. Los demás podrán caerse, pero no ella. Sin una base sólida no pueden hacerse los cambios en las estructuras que se requieren para la revolución. Cha dice que yo fui el mejor regalo que Santa Claus le pudo haber traído, amo que ella nació el día de San Nicolás, yo creo que ella fue el regalo. Me encantaría algún día disfrazarme de ella, para poder ser así de fuerte y generosa.

La mediana sí tiene un disfraz. Ella nació vestida de Revolución Francesa, el mismo día que se celebra. Desde antes de poder hablar, Cla lloraba y lloraba y nada la calmaba. Su vida ha sido una constante revolución pidiendo y otorgando igualdad, libertad y fraternidad por y para sus seres queridos y no tan queridos. Aunque todas quisiéramos ser Jo, ella sabe que ella es Jo y por eso es que le quedaría bien ese disfraz.

A ninguna nos va bien el disfraz de Mujer Invisible, y es por eso que en días como este, que facebook me invisibiliza de mis queridas Mujercitas, que decido traer aquí su presencia y darme cuenta como es que todas hemos existido alguna vez, como Súper Héroes para las otras, creando mini y macro revoluciones internas, siempre juntas.


Sobre las vías del tren

September 21, 2009

Cuando menos me lo espero pasa el tren. En su caminar anuncia el correr del tiempo con su inconfundible timbre. Si cierro los ojos y dejo que el acuoso viento me envuelva podría jurar que estoy inmersa en una de esas películas de antaño en donde los protagonistas se despiden en la puerta del tren, jurándose el uno al otro amor verdadero, derramando lágrimas perfectas que sólo resaltan su belleza. La verdad es que en los trenes, así como en los aviones, hay siempre una fascinación que nos recuerda el movimiento, la vida y el cambio.

Recientemente me mudé al extranjero para hacer mi posgrado en psicología clínica y cabe mencionar que vivo al lado de una estación de tren que cada cierto tiempo anuncia su llegada. Al principio debo admitir que el ruido me molestaba un poco, sintiéndolo como una especie de alarma que me apura al pasar de las horas. Sin embargo, aprendí a apreciarlo y ahora su timbre me recuerda en cierta manera los ciclos de vida y como es que hasta en el cambio, existe la constancia. Es probable que me encuentre susceptible al cambio, ya que del mismo modo es como lo empiezo a apreciar estos últimos días que me voy despidiendo del verano que se lleva su calor dejándome un sabor de nostalgia y melancolía, anunciando la llegada del otoño con esos tonos rojos desparramándose por todos lados. De algún modo la despedida del verano y el comienzo del otoño me hacen pensar que terminó el tiempo de jugar, a lo que invariablemente me recuerda el verano. Los niños ya muy en rutina con la escuela, los adultos vestidos de colores más obscuros, el sol metiéndose más temprano y una que llega cansada sin querer hacer nada mas que envolverse con la cobijita con la que mi abuelita le enseñó a mi mamá a tejer.

Es así como puedo ver que por más que esté viviendo un cambio los trenes, las cobijas, los adioses y las abuelitas son, además de imágenes, sentimientos que se arraigan a la estructura de las personas, invariablemente de los cambios culturales, las cuestiones del tiempo y las prisas a las que uno como ser humano se enfrenta día a día.

Por eso me gusta vivir al lado del tren, para acordarme de cómo todo es pasajero y aún así, como perdura lo verdaderamente valioso en nuestra vida, que en mi caso repetidamente se relaciona con personas, arte y naturaleza. Hablando de arte, desde esta nueva perspectiva de vida puedo decir honestamente cómo he llegado a apreciar profundamente la creatividad del mexicano en todos los aspectos de la vida. No cabe duda de que es una herramienta poderosa que debemos recordar usar. Definitivamente extraño los hermosos mercados llenos de flores de colores y mujeres amables que te invitan a pasar. Indudablemente hay algo en nuestra cultura que es muy maternal y es por lo que en las frías tardes debo recurrir a mi cobijita tejida para acurrucarme.

Acabo de escuchar como parte. El viento comienza a anunciar un verdadero otoño cantando con el silbar del ferrocarril. La naturaleza me muestra su presencia y me hace sentir tan chiquita que prácticamente puedo percibir los pensamientos de las personas que salen del tren. Todos chiquitos y todos tan grandes. Todos personas. Es ahí cuando me olvido de que esos pasos son de gente foránea, o más bien de que yo soy la extranjera, y que todos vamos creciendo por el paso de la historia que vamos armando sobre cobijas, sobre las hojas, sobre las vías del tren.


Lady Di – Huitlacoche

August 9, 2009

- El cerdo de la cochinita va a estar para chuparse los dedos – me comentó mi nueva amiga Lupita al otro lado del conmutador – ha estado por siete meses en mi congelador esperando este momento, claro junto al huitlacoche, que en su calidad de hongo ha de estar mejor que nunca. Jamás en mi vida pensé que una frase con ese toque de surrealismo me hiciera tanto sentido; principalmente porque lo cochino es por lo general poco relacionado con lo delicioso, así como la calidad de hongo con los festejos.

Pensar en un cerdo paralizado esperando en el congelador de la Lupe para que todos los mexicanos lo disfrutemos “al pibil” como cena para la celebración de nuestra Independencia, se me hace un acto casi heroico. Es como si el cerdo de algún modo hubiera comprendido mucho más que todos la importancia de darse a nuestra patria, sacrificando así su linda vida a un montón de mexicanos hambrientos en Sheffield, una ciudad minera de Inglaterra, la cual hoy en día es más conocida como locación para la película “The Full Monty” en donde cinco hombres comunes, particularmente en su aspecto, buscan bailar ante mujeres para ganarse la vida ante el desempleo, adquiriendo un gran sentido de orgullo y  amistades de por vida.

Puedo imaginar que la cochinita que nos disponíamos a comer esa noche para celebrar “El Grito” tuvo algún sentimiento parecido al de estos hombres; e insisto que su destino de ser servida como cochinita pibil en tamal para una cena del día de la Independencia de México en un país que no fuera México, brindó heroísmo al carnoso animal. Y es que, bastaba con entrar a este salón de clases disfrazado de charro abanderado en preciosos blancos, verdes y rojos para saber que todos en aquella sala añorábamos más que nunca compartir la Independencia de México dentro del país con nuestros seres queridos. Como una pequeña muestra de investigación en una fiesta dentro de una de las Universidades con más prestigio en este rubro, en la fiesta no pudieron faltar ni las familias numerosas, ni la pista de baile con toda clase de ritmos mexicanos. Por supuesto que estuvieron presentes los “Mariachis”, quienes en esta ocasión fueron tres muchachos cantando de forma desafinada las ya conocidas melodías, sólo que esta vez fue con guitarra eléctrica, bajo y batería; eso sí con zarape y sombrero. Los tamales de la Lupita estuvieron estupendos, aunque hay que reconocer que al día siguiente se extrañaron los clásicos remedios estomacales después de semejantes comilonas. Pareciera que aquella noche todos fuimos mucho más mexicanos que de costumbre, sintiéndonos verdaderamente unidos ante una Independencia personal y una Dependencia por nuestra querida patria. Como los muchachos de “The Full Monty”, resultó que aquella experiencia nos unió como si con el rojo hubiéramos hecho un pacto de sangre, con el verde sembrado vida y con el blanco celebrado la paz.