Amanecí medio triste porque me desperté llorando de un sueño en donde desesperadamente explicaba que el acento no lo es todo, que en Europa no me sentiría estúpida con mi acento. Estoy obsesionándome con el lenguaje – y el idioma – de una forma atroz. Y lo que hablo, y lo que escribo, y lo que digo y no digo. Lo que soy y lo que no soy.
Escribo esto mientras hago una pausa de una lectura titulada “The Will to Believe”, título que me veo inclinada a traducir para que me entiendan los que no le entiendan, y no puedo y quiero decir “algo acerca de creer” y eso me recuerda lo incompleto que es todo cada vez que traduzco algo (a su vez esa lectura es una pausa de mi primer post para el blog de mi escuela en donde me siento artificial al escribir, y eso siento últimamente en muchas cosas y escucho en mi mente a los maestros de Casa del Teatro gritando “No dibujes!” al hacer un ejercicio de actuación, siempre entendí que se referían a que actuaras desde adentro, aunque nunca lo supe bien…). Y el punto es que por frustración de estar “dibujando” en mi escrito de blog, le di una pausa.
En fin, volviendo: No encuentro una palabra para “will” y de pronto empiezo a entender (cada día más, lo cual es escalofriante) lo que quizás sentía mi abuelita Liva cuando empezó a perder la capacidad del lenguaje después de un “mini infartito cerebral” (así me lo explicaron a los diez años). Y entiendo lo frustrada que se debe de haber sentido cuando quería decir “hola m´hija” y probablemente decía algo así como “la silla” y tristemente empecé a ir cada vez menos y menos a su casita dentro de nuestra “casota”, y eso mismo siento cada vez que abro la boca en un idioma o en otro. Y me da miedo que así como yo ya no iba a visitar a mi abuelita, el lenguaje/idioma me hagan sentir cada día más alejada de las personas.
Adhiéranle las sutilezas del lenguaje y de pronto me muero de ganas de volver a hacer “physical theater” (que de nuevo, no es exactamente “teatro físico”) y transmitir la universalidad de los sentimientos humanos sin tener que hablar, cosa que en principio me atrajo tanto al arte como a la psicología, lo cual me lleva a pensar si no hay algo así como “physical psychology” que me omita todos estos sentimientos tan horribles y tan profundos que no creería encontrar jamás al haber ido a escuela bilingüe toda mi vida. A la vez, irónicamente, creo en el lenguaje como una religión, y quizás sea por eso que me moleste tanto sentirme incompleta en el área. Dentro de otros, últimamente sueño que mi supervisión es en francés (en mis sueños con dos palabras en francés casi siempre sale Mayo mi amiga), que hay palabras intraducibles, que he de llamar a mis pacientes (músicos prodigios) en notas, y que yo no sé leer el lenguaje musical. Tengo que volver a mi lectura, “The Will to Believe”, el deseo, el poder, el propósito, la acción de decidir el creer… Así que espero encontrar el “puedo-deseo-decido creer-busco-el-propósito-de¨(will) para poder creer que en algún momento podré integrar los idiomas en un lenguaje humano, el cual sí creo que sea universal, y que los distintos lenguajes me ayuden a entender una gama más rica de emociones.
No quería escribir ningún comentario a tu post hasta no digerirlo, pero decidí que el primer impacto es lo que cuenta. Me sorprende la similitud de los sentimientos que expresas con los que yo estoy viviendo. El contexto no tiene ningún parecido. Me hace pensar en lo difícil que es aceptar la falta (ver Lacan). Me pregunto si será cuestión de vivir en una incansable búsqueda e insatisfacción o lograr aceptarla y hacer un recuento constante de lo que sí hay. Ahora me doy cuenta de lo fácil que es perderse en el lenguaje, en la idea de que yo entiendo lo que sientes y pretendo que tu hagas lo mismo. Cuando esto me sucede me dan ganas de no hablar, pues me parece inútil. Quizás lo que no quiero dejar de decirte es que me encanta tu manera libre de expresarte, que además me conecta y me confronta conmigo misma. Que al observar el camino que llevas recorrido puedo imaginar la meta, y me siento testigo de la historia de alguien que llegó a ser. Un abrazo.
Al día siguiente de esto mi psicoanalista me dijo una frase algo así como: ïf there´s a will there´s a way¨, misma que tradujo perfecto: ¨si hay una voluntad a una manera (o forma, ya no puse atención a qué tradujo como way)¨, claro! voluntad! y se me iluminó la cara, y probablemente nunca sepa que se me iluminó porque dio con la palabra que llevaba un día entero buscando… Anyway.. Pilar: por más que leo que aceptar la insatisfacción es el último fin, me cuesta mucho trabajo en verdad apropiarme de esa idea. En fin, te mando un abrazo enorme y te quiero muchísimo.
Que triste me puse con lo de mi abuelita Liva, ver su carita de precisamente “aceptar” lo que le estaba pasando, fué su último fin…
El no poder expresarnos porque a veces sentimos que no vale la pena o que precisamente parece que hablamos en otro idioma que el otro no entiende, es una impotencia total…
Olvidate de lo del acento, en verdad, nunca olvidaré cuando en Andover y Exeter me dijeron “ya quisiéramos hablar cualquier idioma como tu hablas inglés….” me relajé totalmente….